Construcciones rurales y arquitectura vernácula

Hay que recalcar la hermosa adaptación ecológica de la que hacen gala las construcciones rurales. Es de admirar la forma tan armónica de integrarse en el paisaje, merced a la utilización de unos recursos surgidos del propio suelo. Según la vocación de cada tipo de tierras, surgen modalidades constructivas genuinas, adaptadas a las características de las explotaciones agrarias o pecuarias.

Han prestado buenos servicios a los labradores, especialmente cuando éstos trabajaban en fincas muy distantes de sus viviendas. Tal circunstancia obligaba a disponer de un sitio cubierto donde proteger los productos agrarios, las herramientas, y hasta las personas, en situaciones de bruscos cambios atmosféricos y en tiempos de cosecha, se podía pasar la noche en la casilla. Las construcciones rurales prestaban un buen servicio a los campesinos durante las largas recolecciones del cerezal, además de otros muchos usos.

Básicamente se observan dos grupos: las dedicadas a usos exclusivamente agrarios y las de preferente uso ganadero. Por su aspecto exterior y morfología, se diferencian esencialmente en que las “casillas” presentan, por lo común, planta rectangular, y uno o dos alzados. Por el contrario, en las construcciones genuinamente ganaderas suelen ser de planta circular o cuadrangular y techado de escobas.
 

"Casillas" o "Casetas"

Así denominan los agricultores a las rudimentarias construcciones situadas en sus fincas. El uso primordial no es otro que servir de almacén de aperos y de envases.
 

Antiguos secaderos

Edificaciones, surgidas en pleno campo, donde se someten al proceso de secado diversos productos como las castañas, el tabaco y el pimiento, los más representativos son los sequeros de castañas. En casi todos los grandes castañares se levantaron casas de piedra para este menester. En la planta baja se encendían enormes hogueras durante el período de secación.
 

El pajar

Se trata de casas ubicadas en las afueras de la población, y que disponen de cuadras y pesebreras. Allí se almacena la hierba seca que supone la garantía alimenticia del ganado doméstico.
 

El "tinao"

Se trata de una casa destinada al ganado, de dimensiones considerables, planta rectangular y alzada. Consta el “tinao” de doble planta: en la baja se localizan las cuadras para el ganado y los pesebres: en la superior, se guarda el heno, que puede caer directamente desde la “pajera” al pesebre.
 

Chozas de Traslasierra (chozos de piedra)

Construcciones de primitivo diseño circular que en número crecido se distribuyen entre las tierras del El Torno y Rebollar, en el Baldío de las Vaquerizas.

Las chozas tienen forma circular, de estructura cónica, constituida por una falsa cúpula de losas que rematan en el “corono”. El rebajado vano de acceso se presenta dintelado, sostenido por potentes jambas de granito. En el oscuro y corto interior -de hasta tres metros de diámetro- se observa el suelo enlosado. Próximo a la entrada se sitúa el hogar para la lumbre. Muchas de tales chozas han estado habitadas por pastores, hasta bien entrada la década de los ochenta. Su condición de viejas majadas proclaman los corrales de piedra anejos, casi inexistentes, donde permanecía el ganado.

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Construcciones rurales en el Valle del Jerte. Arquitectura vernácula.
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